miércoles, 2 de abril de 2008

Debate de clase

Artículo
Debate sobre el niño que agrede a otro partiéndole los dientes

Es cierto que si las personas dejamos de pensar en una vida totalmente autónoma y optamos por asomar si quiera la cabeza a ver qué pasa en el mundo fuera de nuestro hogar, nos damos cuenta de que no es “el cielo tan azul como lo pintan”.
Si acaso en la evolución está el progreso no creo entonces que “España vaya bien”, pues no considero que sea evolucionar lo que estamos haciendo.
Los informativos, que cada vez están más cargados de noticias de carácter popular y sumarios de espectáculos para tenneagers, no hacen más que mostrar sucesos de gente desorbitada; Un joven que arremete borracho contra padre en una disputa; un alumno que lanza una silla en llamas por la ventana; unos adolescentes que se graban peleando con la cámara del móvil para su difusión en la Web… no me lleva esto a otro sitio más que a preguntarme: ¿Dónde vamos a llegar?

La noticia de un joven que en una pelea le rompe los dientes a otro y que además la sanción corra de parte de su madre que indemniza 14.000€ a la familia, no es por nada, pero no me sorprende.

La permisividad que está mostrando el gobierno de nuestro país sí me sorprende. Creo firmemente que uno de los motivos por los que estos casos desorbitados de los hablo acontecen es porque no se pone ante ellos resistencia alguna. Es decir, ¿qué castigo es para un joven que ha pegado un puñetazo y ha roto los dientes de otro, que su madre le “avale” el delito? Ninguno. Cuando a mi casa llega una factura de teléfono alta, y mi madre, en lugar de regañarme o tomar una medida contra esto, la paga sin más, el mes siguiente es más alta. No quiero decir con esto que el niño vuelva a pecar nada más tener otra oportunidad. Pero sí creo firmemente en que existen los “delincuentes en potencia” y aunque habría que conocer los preliminares de la pelea, alguien capaz de utilizar la violencia para saldar cuentas, me parece uno de los antes citados.

Por supuesto no estoy a favor de la sanción impuesta al delito. Me parece mucho más lícito que el niño en cuestión tuviese que cargar con la responsabilidad de algún trabajo social que proceda. Se me ocurren además sanciones de otra índole, cómo alguna ayuda a la familia en cuestión, nada más que por pasar la vergüenza de trabajar para alguien a quien antes ha agredido, y también, como método para pedir perdón.

En conclusión. Una de las ventajas de tener conciencia es que somos libres, y por lo tanto debemos ser consecuentes de nuestras elecciones. Me parece contraproducente las sanciones de este tipo, pues con ellas nunca se conseguirá ir a mejor, sino simplemente ceder nuestras faltas y responsabilidades (en este caso la del niño) a otros que respondan por nosotros. Y esto, evidentemente no sirve para mejorar, pues no conciencia a nadie de la sociedad de cuál es el fallo del poco progreso de esta.

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