He llorado todo el alcohol de esta noche
Que alguien pare mi reloj
y dejar, tal vez, de tener tanta prisa...
Quiéreme como merezco, por favor.
Ya soy huracán en tempestades,
equilibrio de tristeza, pierna rota que cojea...
una lágrima sin cauce.
No me lo hagas más pesado. Deja de recordármelo.
Préstate para apoyarme si es que quieres que sonría.
Quiero ser tan fuerte que al chocar con el acero
de tus palabras de miedo
salten chispas.
Y no necesitar escudos para acercarme a nadie.
ni adornos en mi fachada
ni redobles con mis palabras...
ni buenas caras.
Soy cómo un castillo de cartas
y este es tu último suspiro.
Si me derribo, sabes que al final
me volveré un segundo para gritar: "lo has conseguido".
Y te echarás a llorar.
Miéntete, si es que es lo que quieres
y mientras giras la cabeza para controlar la respiración
busca cuatrocientas excusas
mil palabras, varías caras.
Dos minutos
y explota mi corazón.
No es cuestión de perdonar
es retorcer el dedo, es descoser la herida
es clavarte como el herizo que se protege...
es no saber sacar tú espina.
1 comentario:
En la escuela no enseñan a sacarse las espinas (...)
xxxooo
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